(des) organizado

24 oct. 2011















































10 am. de Beit Hanina a Damascus gate (entrada a la ciudad vieja, una de sus puertas-agujerito muralla), en mini-bus. 20 minutos. Domingo día laboral, festivo para la que escribe, acompañada por una N vestida de otoño.
Pasear por la ciudad vieja con Nikita y parar allá donde eLLa decide observar, tocar, oler y preguntar ¿qué es eso? y contestar "eso es..." y oir ¿y por qué? y decir "porque..." y responder "¿y por qué? y revovinar y volver a empezar.
Si Jerusalén hinchara sus pulmones y hablara no sabría por donde empezar, secretos de piedra permanecen ocultos en sus muros de piedra, historia aglutinada en miles de escalones que sin más te llevan (sin saber bien como Nikita llegó a sentarse en esa silla), a la "vía dolorosa", ese camino que Jesús tomó cargando la cruz al  calvario.
Y la que escribe, aun siendo una convencida atea, pasear con N en lo que sin duda son lugares sagrados para el judaismo, cristianismo y el isalm, no tiene precedentes.
Cargando en brazos a N por el camino más largo, llegamos a la Jaffa Rd, en el centro de la ciudad. Desayuno en Café Hillel, todo un clásico, en su terraza los huevos revueltos saben a domingo tranquilo rodeado de familias israelíes y sus 5 hijos de media.
Volvimos en trenecito, como lo llama N. Servicio gratuito y en pruebas, y eso, lo ratifico, pues la parada de Beit Hanina no salió reflejada en el panel de información, con efecto inmediato comentario de la que escribe "ya la hemos liado, nos hemos perdido N", bajándonos así en la siguiente parada, asentamiento judío el cual queda justo detrás de casa. 10 minutos andando bajo el sol, mejor olvidar el desastre.
Al volver a casa N quedó dormida, la que escribe permaneció, en la misma posición, en el sofá a mano derecha, plenamente consciente de que mi GPS debería ser formateado, más funcional.