(des) organizado

1 ene. 2014

1 de Enero del 2014

Nos conocimos por dentro antes que por fuera y por eso hay ciertas cosas que nunca te digo, que no caben en ninguna lista porque están flotando en el aire, en un equilibrio imposible en el que nadie es capaz de asegurar si eres frágil y te estás haciendo el duro o todo lo contrario, o tal vez depende del momento.... ya no lo sé.... Por eso hubo veces que preferí respirar y disfrutar del placer de sentirme en casa desde TU silencio (aunque ninguno de los dos estuviéramos de acuerdo con la definición oficial de esa palabra. s-i-l-e-n-c-i-o).
 
Y como te conozco de una forma tan compleja (directamente la raíz y después, mucho después, las ramas) sabes bien de lo que hablo. Porque te llenaste la voz de orillas accidentales al intentar llegar antes que tu sombra y ahora repartes llamadas por skype cuando se te antoja como paraguas contra este lado del mundo que nunca te hace justicia (que te sirva esta línea pa´decirte que a partir de hoy todo va a ser distinto).
 
Y no necesito decirte todas estas verdades que te he dicho tantas veces y que se convierten casi en tu segunda piel, prefiero bucear un poco y detenerme un momento en el pequeño gesto que pasa desapercibido. Porque no hay normas escritas desde el mismo instante en que nos encontramos, cuando veníamos caminando sobre raíles paralelos y nos cruzamos en el punto de inflexión de dos vuelos sin motor a punto de aterrizar de emergencia. Como una puerta que está siempre entreabierta, a la que es inevitable asomarse con veneración, apenas un misterio intuido. 

A partir de entonces te llenaste de palabrería, como has hecho con cualquiera que se haya cruzado en tu camino, un poco cada día hasta que la respiración se acostumbra al fuego y el hielo a la vez, todo en su justa medida, recogidos allá por donde has ido buscando razones y finales para los cuentos de luz y sobretodo, para los de oscuridad, esos que nunca acaban como querías.
 
Formado a base de sedimentos, huellas de otras vidas que has interpretado, que te han ido perfilando. Porque cada vez que desapareces pienso que mi tiempo se expandió mientras tu te limitabas a ver arder las cerillas, y ahora estás siempre a dos millones de km de distancia, dispuesto a compartir una cerveza con tus amigos y dejar atrás un gen que se hizo niña y que ya estaba ahí desde antes, antes incluso de que amaneciera.
 
Así que NO, no puedo ofrecerte más garantía de continuidad: todo acaba pasando, las caras y los cuerpos se alejan y se diluyen en el tiempo, porque querido A, después de todo este tiempo no has aprendido que las palabras se las lleva el viento y que un grano de tu arena vale más que todas las estrellas fugaces juntas..