(des) organizado

17 oct. 2011

::: el viaje de N a Jerusalén :::






































se despertó a las 7am del domingo en Madrid, nerviosa y mimosa, ¿su mirada? felíz.
se coló en el lado izquierdo de mi cama a las 9pm en Jerusalén, agotada y ansiosa, ¿su cuerpo? rendido y sereno, pegadito a mí.

Abanico de horas donde la pequeña N conjugó (esta vez sí) el verbo "volar". 

Despacito y siguiendo la ruta marcada hasta el control de seguridad, N siguió mis pasos, en sus hombros la mochila del cole/equipaje de mano que contenía: 1 bola-luz de Dora, 2 biberones, 1 pelota barbapapá, 1 estetoscopio de juguete y 2 chupetes (no pistolas, no cuchillos, no espadas, mamá)
Y llegamos al control, una N "papal " con mano derecha dedicada full time a despedir a su abu Elena (besos voladores, manita acción bye, bye), mano izquierda en cambio, dedicada íntegra a estrangular a Dumbo polizón, pues cuando tuvo que decidir entre muñeco Iñaki o peluche Dumbo, fue este quien ganó. 

El señor policía propietario de los rayos X de seguridad nos informó que era la primera vez que pasaba por su bandeja un Dumbo, le preguntó a N si era suyo, a lo cual N dijo "si, es mío ¿me lo das?". Y se lo dió. N abrazó a Dumbo como si este saliera de la sala de emergencias de un hospital. 

Y llegamos al lugar exacto donde mi corazón quedo en bypass. 
Después de trenecito y muchos ascensores, zas! la realidad. 
Control de pasaportes. 
Elegí al que tenía cara de simpático. Policía de ojos grandes y pelo inmaculado. Pasos cortos (uno, dos, quizás tres, no sé). Saco pasaportes, tarjeta de embarque, estiro el brazo, que sea lo que tenga que ser.
"¿donde van?" preguntó ojos grandes. 
"a Israel"contesté. 
"¿es su hija?" con pasaporte de N en sus manos. 
"es mi hija", contesté. 
Y tecleó, mucho, en el ordenador. 
segundos interminables de espera, ojos enormes clavó su mirada y me preguntó "¿de donde viene el nombre de Nikita?"
(.........)
ahí colapsé. 
( .... no entiendo, ¿es una pregunta trampa? me refiero ¿puedo sacar a mi hija sin problemas del pais, comenzar una vida nueva, dejar de temblar y respirar tranquila de ahora en adelante si contesto bien a esta pregunta? ...)
( ......... )
La maquinaria en pleno rendimiento. Mi lado occipital urgando en la enciclopedia mental, en busca de esa urgente respuesta correcta. Mi mano derecha, mientras tanto, arrinconando a N entre mis piernas, absorviendo su exquisita serenidad. La voz de mi abogada susurrándome algo que no logro descifrar ...

"el nombre de Nikita viene del ruso, en realidad es unisex"

Eso dije, eso contesté. 
Si alguien, alguna vez, me vuelve a preguntar el porqué Nikita tiene ese nombre y no otro, contestaré: "Nikita es sinónimo de libertad"

No quiero olvidar el delicioso sabor de la adrenalina navegando por cada poro de mi piel. Susurrar a Nikita "lo logramos" ante su cara "no sé de que me hablas pero te siento felíz y me alegro por tí". Besarla y sin duda, una más, amarla incondicional.

De como se me olvidó el bolso marrón colgado de la puerta del WC donde N tomó acción de su frase ya célebre "mamá, antes de subir al avión tengo que hacer pipí y popó" no lo voy a re-memorar. De como salimos corriendo, una pequeña N pierde zapatos, una mamá de aires alocados, al sentir que algo irremediablemente faltaba colgándome del brazo, aquí y ahora lo puedo nombrar, pero una vez llegamos  al WC (retomando los pasos ya andados), nos encontramos a 2 mujeronas polacas manipulando mi cartera y es ahí donde la que escribe, que soy yo, sacó el valor (con N en jarras) y pidió le devolvieran sus pertenencias no sin antes, aplacando la salida y comprobando que no faltaba ni siquiera el esmalte de uñas azul que horas antes Bibi le regaló a la princesa N celestial y situada en jarras.

La salida del vuelo se retrasó 40 min. Una maravillosa mamá israelí (con idea sobresaliente) sacó de su bolso (bien amarrado, sin ser olvidado en ningun WC) una bolsa de globos tamaño XXL e hinchó (e hinchó e hinchó) 2 globos de color amarillo-pato para que sus hijos (incluida N) corrieran como locos por ese suelo resbaladizo "sin zapatos rosas, quiero calcetines que me mato, mamá"

Una vez en el avión sucedieron estas pequeñas cosas:
- recien sentadas en el asiento "¿y cuando se estira mamá?"
(traducción simultánea "cuando despega el avión, mamá?")
- pasadas más de 3 horas N que pregunta "¿es la siguiente la parada a israel mamá?"
(como si en el metro de Madrid fuéramos)
- "esta comida es para papás y mamás, yo quiero de niñas"
(y es cierto, la comida para niñas hay que solicitarla 24h antes en Iberia, como si no supieran de antemano que viajan menores si estan conectados a los billetes de las madres, es de locos)
- "eso es el mar mamá" "no mi amor eso es el cielo" "no, eso blanco son las olas" "no, eso blanco son las nubes" (momento confusión tonos azules a tropecientos mil metros de altura)

Una vez llegamos a Jerusalén, con una N recién despertada y su delicado temperamento (pataleta incluida de "no pienso ponerme el cinturon" aun cuando la azafata le dijera que el piloto vendría enfadadísimo a por ella) la que escribe sintió el control de pasaportes más complicado de los que nunca estuvo francamente fácil, sin preguntas indiscretas o a quema-ropa, pues ya no importa si trabajaba en una ONG o si vivo en Beit Hanina, lo fundamental a los ojos del control de pasaportes era si Nikita me pertenecía. Sí, orgullosa contesté, sin duda soy su madre.

El taxi nos esperaba tal y como había solicitado. "ese hombre tiene una tripa enorme" nos ayudó con las maletas, paró en mitad de la carretera "tengo pis mamá" y nos trajo a casa sobreviviendo al atasco de entrada, al control de seguridad y a nuestro español risueño y elevado de tono.

Al llegar a casa Nikita solo pudo decir: WOW
Al llegar a casa la que escribe suspiro: LO HEMOS CONSEGUIDO NIKITA

ahora sí, lunes 9am, respiro y puedo decir, felíz nueva etapa Nikita.